Héctor R. Cerpa | voanoticias.com
Ahora muchos médicos y enfermeras aprenden en las universidades sobre acupuntura y hierbas, además de las tradicionales y objetivas materias como anatomía, fisiología, microbiología, anatomía patológica o fisiopatología.La medicina alternativa, tantas veces considerada como una cuestión menos científica y donde se mezclaban elementos rituales y religiosos, ha comenzado a ser considerada como una herramienta y muchas veces son los propios dineros públicos los que pagan por la enseñanza, tal como revela un informe elaborado por Associated Press.
Según las cifras divulgadas por el propio gobierno, la inversión en apoyar a las facultades de medicina y las escuelas de enfermería como la enseñanza de medicinas alternativas, puede estimar en más de 22 millones de dólares en una década.
Existen muchos cuestionamientos respecto a la verdadera eficacia y al valor de la casuística, es decir la cantidad de casos reportados como de mejoras o curaciones, y su efecto estadístico multiplicador sobre la población. En tal sentido, parte de la inversión oficial está destinada pagar a jóvenes investigadores para trabajar en el campo de las medicinas alternativas.
El gobierno estadounidense sostiene que las medicinas alternativas en base a hierbas deben ser analizadas e investigadas sin prejuicios y los médicos y pacientes deben contar con toda la información disponible.
“Los pacientes usan estas medicinas", independientemente de lo que dicen sus médicos, y hay que asegurarse de que no son dañinos, dijo el doctor Victor Sierpina, acupunturista de la facultad de medicina de la Universidad de Texas en Galveston, jefe de un grupo de académicos que apoyan la enseñanza de medicinas alternativas.
Sin embargo, quienes cuestionan la opción de las medicinas alternativas, dicen que es una pseudociencia y que no responde a los principios científicos básicos que guían la medicina. La enseñanza estaría ofreciendo a las medicinas alternativas “una cierta credibilidad a expensas del pensamiento crítico objetivo", dijo el doctor Wallace Sampson, director de la revista Scientific Review of Alternative Medicine.
Pero hay un punto donde podría haber coincidencia, tal como sostiene el doctor Joseph Jacobs, ex jefe de la Oficina de Medicinas Alternativas, un organismo del gobierno federal de Estados Unidos, quien dice que "si se enseña la materia objetivamente para ayudar a los estudiantes a comunicarse con los pacientes, es una buena idea”.
En un mundo donde los cuestionamientos sobre una vida exageradamente modernizada estña llevando a mucha gente a buscar un regreso a las raíces, el debate sobre las medicinas alternativas y su incorporación a los ambientes académicos y de las regulaciones oficiales para un camino apropiado para prevenir los fraudes.
Incluso el concepto de medicina integrada parece ser también más amplio para abarcar opciones no tradicionales como acupuntura, meditación, yoga y hierbas.
Hace 10 años en Estados Unidos se creó el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa, que transfirió 22 millones y medio de dólares a 12 facultades de medicina, dos de enfermería y a la Asociación Estadounidense de Estudiantes de Medicina para desarrollar los estudios.
La situación actual es bastante variada, aunque bastante mejor que hace una década. Ya se pueden ver puentes tendidos entre la comunidad médica y los grupos poblaciones con bases folklóricas fuertes o aquellos que optan por una vida natural.
En la base está el respeto por el pensamiento del paciente o como dice el doctor Philip Gruppuso, decano adjunto de enseñanza de medicina en la Universidad Brown, "se debe aplicar la misma vara a todos los tratamientos médicos", tanto con medicina recetadas como aquellas en base a hierbas o terapias alternativas.
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